Principales retos de futuro: “hacer medio ambiente de
otra manera”
Paralelamente
a las funciones de producción de recursos naturales
renovables, las masas forestales generan también unos
beneficios indirectos que recogen los aspectos de
protección, social, recreo y mejora del medio ambiente,
hoy en día conocidos externalidades
positivas:
La
característica de estos servicios es que se dispersan en
el conjunto de la sociedad, contribuyendo a su
bienestar, de forma que una vez producidos nadie en
concreto paga por su uso y disfrute.
La función
social que desarrolla la propiedad forestal implica la
prevalencia del interés general por encima del interés
particular de los titulares de los bosques y comporta,
en muchas ocasiones, la imposición de importantes
sacrificios, restricciones o limitaciones de uso que
deben ser equitativamente distribuidas, asumidas y
compensadas por el conjunto de la
sociedad.
Esta función
social no debe estar reñida, antes al contrario, debe
ser compatible, con la utilidad individual y con los
derechos de los propietarios, correspondiendo a las
administraciones públicas asegurar y garantizar el
respeto por dicho equilibrio entre los intereses en
juego.